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Un llamado a la justicia económica
Programa del Labor Party

Ratificado por la convención constituyente del Labor Party 6-9 junio 1996


*Garantizar a todos y todas empleos con un salario adecuado
*DOS meses de sueldo por cada año de servicio a los trabajadores cesanteados
*Devolver a los trabajadores el derecho a organizarse, a negociar y a la huelga
*Acabar con la discriminación: un golpe contra uno es un golpe contra todos
*Acceso garantizado universal a servicios de salud de calidad
*Más tiempo para nuestras familias y comunidades
*Protección para nuestras familias
*Asegurar el derecho de todos a una educación pública de calidad
*Detener el abuso del comercio por las corporaciones
*Acabar con el Welfare a las corporaciones
*Hacer que los ricos paguen lo que les toca de los impuestos
*Dar nueva vida al sector público
*Acabar con el control de las elecciones por las corporaciones
*Crear un Movimiento de Transición Con Justicia para Proteger los Empleos y el Ambiente *Inspectores obreros para hacer respetar las normas de salud y seguridad
*Recuperar el control del taller y la tecnología

Introducción

Somos el pueblo que constituye y sostiene a la nación, pero que raras veces goza del fruto de su trabajo. Somos los que tenemos empleo y los desempleados. Somos los que hacemos funcionar al país, pero no tenemos participación en como el país funciona.

Nos unimos para crear este Labor Party con el objetivo de defender nuestros intereses y aspiraciones de la codicia de las corporaciones multinacionales. Décadas de concesiones a las corporaciones por los dos partidos no han producido la economía de pleno empleo que nos prometieron. En su lugar, las diferencias de ingreso y riqueza se han ampliado hasta niveles vergonzosos. Ofrecemos una visión alternativa de una sociedad justa, que verdaderamente valore al pueblo trabajador, sus familias y sus comunidades

Nosotros, los miembros del Labor Party, nos vemos como custodios del verdadero sueño americano de oportunidad, equidad y justicia.

En nuestro sueño americano todos y todas tenemos derecho

Los partidos Demócrata y Republicano sirven a los intereses de las corporaciones que los financian.

Rechazamos la redistribución de miles de millones de dólares de riqueza del pueblo pobre y trabajador a los ricos.

Y rechazamos a todos los oportunistas que apelan a la raza, el género o la taijeta de inmigrante para evitar que enfrentemos nuestras necesidades reales y las necesidades de nuestras familias y comunidades.

Nuestro Labor Party entiende que esta lucha por la democracia nos colocará ante una elite de corporaciones que peleará duro para retener sus poderes y privilegios.

Esa es la tarea de nuestra generación. El futuro de nuestros hijos y de sus hijos dependerá de ello. Es una lucha que no podemos darnos el lujo de perder.

1. Enmendar la Constitución para garantizar a todos un empleo con un salario adecuado

Las corporaciones están sistemáticamente destruyendo millones de empleos bien pagados.

A la vez, los ricos y poderosos lanzan un ataque al sector público exigiendo que se eliminen empleos públicos que proveen servicios para todos.

Como resultado, no hay suficientes empleos buenos y nuestros servicios públicos se desintegran. Casi uno de cada cuatro trabajadores está o desempleado, trabajando part-'inie inVoluntariamente o trabajando a tiempo completo con un salario de miseria.

Desde la Segunda Guerra Mundial el gobierno Se comprometió a crear una economía de pleno empleo. Pero las corporaciones y los políticos a su servicio han conVertido ese compromiso en una burla. En nombre de la creación de empleos le han concedido más privilegios contributiVos y subsidios a los ricos y poderosos y han reducido la fiscalización pública de sus actividades.

Pero esa llamada "economía del goteo" no funciona para nosotros. Sólo funciona para ellos.

Mientras más subsidios y privilegios contributivos conceden los políticos a las corporaciones, más empleos se destruyen a través de fusiones, la huida de inversiones, la automatización y la subcontratación.

Estos regalos y concesiones deben terminar.

Primero y antes que nada, todos, tanto en el sector público como el privado, necesitan la garantía del derecho a un empleo con un salario adecuado, un salario por encima del nivel de pobreza y que esté ajustado a la inflación. En el mundo de hoy esto es alrededor de $10 por hora.

Queremos que este derecho se incorpore a la Constitución misma.

La Declaración de Independencia proclamó nuestro derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. El Preámbulo de la Constitución prometió establecer la justicia, promover el bienestar general y asegurar las bendiciones de la libertad para nosotros y para la posteridad.

Pero para el pueblo trabajador todo esto carece de significado si no tenemos el derecho al empleo.

2. Pagar a los trabajadores cesanteados dos meses de sueldo por cada año de servicio

Cada vez que una corporación despide trabajadores el valor de sus acciones aumenta y sus oficiales reciben jugosas recompensas. Mientras tanto los trabajadores depedidos y sus comunidades pagan el precio. En promedio, los trabajadores pierden más de $1 00,000 de sus ingresos de por vida cuando son cesanteados. Más aún, numerosos estudios demuestran que los trabajadores desempleados y sus familias sufren tasas más altas de enfermedad y problemas sociales como el suicido y la violencia doméstica.

Las comunidades también sufren por causa de los ingresos decrecientes y de los problemas sociales causados por las cesantías. Está carga a las comunidades es en promedio de $25,000 por obrero despedido. Nada cambiará hasta que las corporaciones sean obligadas a pagar por parte del daño que hacen.

Por tanto, proponemos un Ley de Compensación por la Destrucción de Empleos (Job Destruction Penalty Act) de acuerdo al modelo elaborado por el New Jersey Industrial Union Council, AFL-CIO (que cubre a todos los trabajadores a excepción de los que tienen empleos del tipo "hirìng hall").

De acuerdo a esta ley las corporaciones con mas de 100 empleados tendrán que pagar dos meses de sueldo por cada año de servicio a cada trabajador elegible cesanteado.

Y tendrán que pagar $25,00O a la comunidad por obrero elegible cesanteado para compensar por los crecientes costos sociales.

Esta Ley de Compensación por la Destrucción de Empleos hará que las corporaciones piensen dos veces ante de despedir trabajadores.

3. Restituir el derecho de los trabajadores a organizarse, a negociar y a la huelga

Los patronos están destruyendo nuestro derecho a organizarnos y a negociar libremente. En la actualidad casi uno de cada diez trabajadores involucrados en campañas de organización es despedido ilegalmente por patronos que despliegan campañas de miedo, amenazas y propaganda deslumbrante para evitar que los trabajadores puedan decidir libremente.

Es por esa razón que la cantidad de miembros en los sindicatos ha caído. Y según cae el número de trabajadores sindicalizados, también caen los salarios de todo el pueblo trabajador, sindicalizado y no sindicalizado. (El poder de compra del salario del obrero promedio a caído en un 15% en los últimos 25 años.)

Como Labor Party apoyamos a nuestros hermanos y hermanas que en las calles y campos de toda la nación valientemente intentan superar esos obstáculos legales, sobre todo en el Sur y el Suroeste, donde las leyes son más hostiles.

También nos comprometemos a luchar por rehacer de arriba a abajo las leyes laborales de este país. Toda actividad de rompe-huelga debe ser prohibida y ningún obrero debe ser despedido sin causa justa. Debemos revocar las enmiendas anti-obreras de la ley TafiHartley, que tan marcadamente inclinan las leyes laborales a favor de los patronos.

Exigimos card-check recognition of union bargaining status, como ya existe en Canada. Los nuevos miembros de una unión deben tener el derecho a someter su primer contrato a arbitraje (b¡iid¡iig arbitration), a petición del sindicato. Todos los empleados de los gobiernos federal, estatales y locales deben gozar del pleno derecho a la negociación colectiva; deben gozar del derecho a la plena participación en el proceso politico (revocación parcial de la ley Hatch); la Ley Federal de Relaciones del Trabajo y todas las leyes pertinentes deben ser enmendadas en ese sentido.

Los trabajadores agrícolas y otros trabajadores excluidos deben estar cubiertos por las leyes del trabajo federales, salvo en los casos que la legislación estatal provea mayor protección.

Nos oponemos a todos los intentos de legalizar los sindicatos patronales y de revocar o debilitar la ley Davis-Bacon o la sección 13c la ley conocida como la Federal Urban Mass Transit Act de 1964.

Los sindicatos del ferrocarril deben gozar del derecho a negociar y a la huelga sin interferencia del gobierno.

Exigimos una ley que obligue a los patronos que compran empresas o fusionan las suyas con otras a honrar todos los acuerdos y contratos existentes.

A la vez que apoyamos la rehabilitación y la adquisición de destrezas, nos oponemos al uso del trabajo de confinados para la producción de bienes y servicios.

4. Acabar con la discriminación: un golpe contra uno es un golpe contra todos

Por generaciones los patronos se han beneficiado dividiendo al pueblo trabajador a base de la raza, el género o el origen nacional.

En lugar de crear suficientes empleos nos obligan a pelear entre nosotros por los pocos buenos empleos que quedan. En lugar de crear suficientes oportunidades de educación avanzada, nos obligan a nosotros y a nuestros hijos e hijas a pelear por los pocos espacios disponibles.

Tan sólo si nos unimos alrededor de una visión compartida de justicia y equidad económica podremos limitar el poder de las corporaciones.

Cada vez que un patrono paga menos a una mujer por trabajo comparable, se nos paga menos a todos.

Cada vez que a un obrero de alguna minoría se le niega un empleo o un ascenso, se nos niega el ascenso a todos.

Cuando a los inmigarntes se les convierte en chivos expiatorios y se les niegan sus plenos derechos laborales y civiles, se nos convierte a todos en chivos expiatorios y a todos se nos niegan nuestros derechos. Apoyamos la igualdad de derechos para todos y no toleramos la discriminación o cualquier tipo de injusticia por motivo de raza, género, grupo étnico, impedimento, origen nacional, edad, religión, orientación sexual o idioma vernáculo.

Nos oponemos a toda forma de terrorismo o de crímenes racistas, incluyendo los ataques a iglesias afro-americanas, sinagogas y otros centros de culto. También nos oponemos a la brutalidad policiaca y a otras formas de criminalizar la disidencia y la pobreza.

Apoyamos la Acción AfirmatiVa y los programas contra la disciminación, para así quitar a los patronos el poder de dividir y conquistar.

Apoyamos una política de inmigración que no discrimine por razón alguna y una política comercial que promueva las normas internacionales del trabajo y que actue para aliviar las condiciones que lanzan a los pueblos a moverse alrededor del mundo en búsqueda de oportunidades.

También apoyamos las iniciativas de Valor Comparable (Comparable Worth) y sanciones fuertes contra el hostigamiento sexual para hacer el lugar de trabajo un lugar seguro y equitativo para las trabajadoras.

El Labor Party se opone a los intentos de desmantelar estos programas. Desde la fábrica hasta la oficina, creemos que la fuerza laboral debe reflejar la maravillosamente diversa faz de nuestra nación. Luchamos por la justica y el fin de la discriminación.

5. Acceso universal y garantizado a servicios de salud de calidad

La salud es la industria más rentable del país. Es el más vergonzoso ejemplo de la codicia de las corporaciones en Estados Unidos. Bajo la excusa de la reducción de costos se trasladan recursos de los enfermos y de los que proveen cuidado a los ejecutivos y accionistas millonarios.

42 millones de americanos no tienen seguro de salud. 80% de los no asegurados son trabajadores y sus dependientes. Vincular el seguro médico al empleo estimula a las corporaciones a usar trabajadores a tiempo parcial o temporeros, con tal de evitar el pago de beneficios salud, entre otros.

Gastamos más en servicos de salud que cualquier país del mundo. Pero nuestro sistema, mal fiscalizado y controlado por las corporaciones, excluye opciones, empeora el cuidado y aumenta los costos administrativos, a la vez que aumenta las ganancias y las compensaciones de los directores de las corporaciones. La salud es un bien social clave que exige que los intereses colectivos prevalezcan sobre las ganancias privadas.

Exigimos:

*Derecho universal de todos los residentes a servicios de salud completos, incluyendo cuidado preventivo, curativo y rehabilitación a largo plazo. Debe existir el derecho a seleccionar nuestros doctores y profesionales de salud.

6. Más tiempo para la familia y la comunidad,

Cada año nuestro trabajo se hace más productivo. En una economía justa y equitativa el incremento en la productividad nos debería permitir trabajar menos horas. Sin embargo, comparado con el final de la década de 60, en promedio estamos trabajando un mes extra cada año.

Trabajamos jornadas más largas y tenemos menos vacaciones que casi todos los trabajadores en el mundo industrializado. Mientras muchos no podemos encontrar empleo, el o~'er-time en las fábricas alcanza niveles record, porque para los patronos resulta más barato pagar over-time que emplear más trabajadores.

Ya basta.

Proponemos enmendar las leyes laborales federales para:

Como conjunto, estas propuestas crearán millones de nuevos empleos y nos darán el tiempo libre que necesitamos para cuidar de nuestras familias y participar en nuestras comunidades. Más tiempo para las familias y mayor participación en las comunidades: ese debe ser el fruto del aumento en la productividad.

7. Proteger nuestras familias

Mientras los póliticos hablan sobre los "valores de familia", el Labor Party se propone hacer algo al respecto.

Favorecemos un conjunto de medidas que cubrirán a todo el pueblo trabajador -- empleados a tiempo completo y parcial-- empleados y desemplados. Este conjunto de medidas incluye:

Doce semanas de licencia familiar con paga por cada recién nacido o niño adoptado y para cuidar miembros de la familia enfermos.

Una garantía de horarios flexibles para que podamos organizar nuestro tiempo de acuerdo a nuestros requerimientos personales o familiares.

Pensiones minimas y mandatorias para todos los trabajadores y trabajadoras, fully vested and portable, que no impliquen una reducción en los beneficios de seguro social.

Cuidado para niños y envejecientes subsidiado y de alta calidad para todo el que lo necesite.

Un ingreso anual adecuado garantizado para todos, ajustado anualmente al aumento en el costo de vida y que permita a individuos y familias elevarse sobre el nivel de pobreza.

Estos beneficios existen en la mayoría de los paises de Europa. Pero se encuentran bajo el ataque de corporaciones que quieren bajar esos niveles a los de Estados Unidos. Debemos detener esa carrera hacia abajo elevando nuestras garantías sociales a un nivel justo y humano.

Ese es nuestro programa para proteger la familia.

8. Acceso para todos a una educación pública de calidad.

Somos una nación divida en los que tienen acceso y los que no tienen acceso a la educación. Los ricos protegen a sus hijos en escuelas privadas y mientras que nuestros hijos sufren en escuelas públicas sin fondos y cada vez mas hacinadas y peligrosas.

Los ricos mandan a sus hijos a las mejores universidades, mientras que a un número creciente de los nuestros se les niega la educación universitaria a través de los aumentos en las matrículas y de los recortes en las universidades públicas.

Este sistema de educación de dos niveles debe terminar.

Proponemos la renovación del compromiso con la educación pública de calidad para todos y no de sistemas de vales o otras formas de privatización que reducen aún más los recursos de las escuelas públicas.

Proponemos:

*Fondos nacionales para la educación pública (en lugar de impuestos sobre la propiedad) para que todo niño y niña, y no sólo los de los ricos, tengan los recursos necesarios para un buen ambiente educativo.

9. Acabar con el abuso del comercio por las corporaciones

Las corporaciones multinacionales y sus políticos a sueldo afirman que el libre comercio es bueno para nosotros. Pero la versión de libre comercio de las corporaciones no es otra cosa que la búsqueda de las fuentes de trabajo mas baratas y de formas de escapar a las póliticas y normas laborales y ambientales, dondequiera que éstas interfieran con las ganancias.

Favorecemos el comercio libre y abierto, pero sólo si los derechos de todos los trabajadores, aquí y en el extranjero, están sólidamente protegidos. Entonces, el comercio no sólo será libre: también será equitativo. El comercio no es libre si nos enfrenta a trabajadores que reciben centavos al día, trabajan en condiciones terrribles y no tienen derechos legales. El comercio no es libre si facilita que las corporaciones contaminen a los trabajadores y el ambiente.

Nos oponemos al TLC y al GATT en su forma actual. También rechazamos las soluciones estrictamente nacionalistas a los desbalances comerciales que convierten a nuestros hermanos y hermanas trabajadores de otros paises en chivos expiatorios. Apoyamos el estableciemiento de las más fuertes normas laborales y ambientales internacionales que mejoren las condiciones de los trabajadores peor pagados, en lugar de empeorar las nuestras.

Proponemos la creación de equipos de inspección de los trabajadores para velar por estas normas. Dichos equipos, con representantes de los trabajadores de distintos paises deben visitar regularmente las facilidades de producción para la exportación alrededor del mundo para determinar si las normas mínimas están siendo respetadas. Tan sólo los productos que cumplan con esas normas recibirán el certficado que los hará elegibles para el comercio libre y abierto.

Insistimos que los trabajadores mismos deben hacer respetar estas normas utilizando su derecho histórico a rehusarse a emplear o transportar productos generados en condiciones injustas.

El Labor Party promoverá activamente una estrategia internacional de solidaridad y cooperación con los movimientos obreros y los partidos del trabajo de otras naciones, a través del intercambio de información, la organización, la negociación colectiva y otras acciones y estrategias que evidencien nuestra disposición a luchar juntos para enfrentar los ataques globales a nuestro ambiente y condiciones de vida y trabajo. Nos oponemos a todas las políticas promulgadas por las instituciones controladas por las corporaciones, como el Banco Mundial, que obligan a las naciones en desarrollo a reducir los salarios de sus trabajadores. Aspiramos especialemtne a poner presión sobre las corporaciones multinacionales basadas en EUA que violan los derechos de los tabajdores de otras naciones del mundo y a luchar contra los políticas auspiciadas por EUA que minan el derecho de los trabajadores de otras naciones a organizarse.

Por último, exigimos que nuestrto gobierno cese de servir a las corporaciones globales y deje de utilizar sus políticas militares y diplomáticas para apoyar a régimes anti-obreros que violan los derechos humanos.

10. Acabar con el welfare a las corporaciones

El welfare a las corporaciones es una verguenza.

En la actualidad muchas de las grandes corporaciones viven del welfare en la forma de privilegios contributivos y de subsidios directos del gobierno.

Para distraernos de este robo, que se estima en 200 mil millones de dolares al año, los expertos" de los medios de comunicación y los políticos de las coporaciones dirigen sus ataques contra las ayudas a los pobres y personas de bajos ingresos (que es menos de un tercio del dinero que las corporaciones reciben). Los gobiernos de los estados desembolsan miles de millones para atraer empresas de otros estados y para evitar que empresas ya establecidas se muevan a otros lugares.

El gobierno federal entrega aun más como subsidios y privilegios contributivos a las corporaciones y sus intereses especiales. A su vez, las corporaciones devuelven el favor canalizando millones de dólares a los fondos de campaña de ambos partidos.

El Labor Party se opone a todas las formas de welfare para las corporaciones y los ricos.

A eso es lo que llamamos verdadera reforma del welfare

11. Hacer que los ricos paguen lo que les toca de los impuestos

Durante los últimos 25 años, a la vez que hemos suflido una caída en nuestros niveles de vida, una apabullante cantidad de riqueza ha sido puesta en manos de una pequeña elite. Nunca antes se había canalizado tanto dinero a manos de unos pocos. Entre 1983 y 1989 el uno por ciento más rico de todas las familias añadió 1.45 millones de millones a sus fortunas. A la vez, la deuda pública aumentó en 1.49 millones de millones de dólares.

Necesitamos un sistema de impuestos justo y sencillo que nos permita recuperar lo que es nuestro. Necesitamos que los ricos paguen lo que les toca.

Y para asegurarnos de que lo hagan, proponemos los siguientes tipos de impuestos a las fortunas:

Estos impuestos no sólo harían al sistema fiscal equitativo y justo, además le daría al pais los fondos necesarios para proveer empleos adecuados y beneficios para todos.

12. Dar nueva vida al sector público

El sector público ha adquirido mala fama porque buena parte de lo que hoy llamámos gobierno no es otra cosa que una forma de enriquecer a los que ya son ricos a costa nuestra. A través del gobierno las corporaciones reciben una larga lista de ayudas en la forma de privilegios contributivos, subsidios y contratos con ganancias aseguradas. Peor aún, a la vez que injustamente se han aumentado los impuestos (de ventas, sobre la propiedad, sobre las nóminas) al pueblo trabajador, muchos servicios públicos importantes han sido reducidos.

Los politicos vinculados a las corporaciones utilizan el sentimiento anti-gobierno que han venido cultivando para matar programas vitales que los patronos siempre han detestado. Si las corporaciones se salen con la suya, OSHA será desarmada, las leyes ambientales y laborales no valdrán nada, nuestro sistema de salud pública será desmantelado y la seguridad social y las universidades públicas serán un vago recuerdo del pasado.

Es hora de que el pueblo trabajador le ponga fin a este absurdo.

El Labor Party se opone firmemente a la privatización y subcontratación de servicios que en la actualidad realiza el sector público.

Un gobierno que trabaje para nosotros debe proveer bienes y servicios clave, que ni pueden, ni deben, organizarse como empresas para generar ganancias privadas. El gobierno a que aspiramos debe:

Los fondos para estos programas pueden generarse a través de un sistema se impuestos más equitativo que aumente los impuestos a los ricos y las corporaciones.

13. Acabar con el control de las elecciones por las corporaciones

El sistema actual de elecciones financiadas con fondos privados nos quita el derecho al voto.

En la actualidad los ricos y las corporaciones usan su riqueza para dominar el proceso electoral.

Como resultado, los políticos colocan los intereses de los ricos y poderosos por encima de las necesidades y aspiriaciones de los electores y de la nación general. Resulta virtualmente imposible aprobar legislacion que proteja y dé más poderes al pueblo trabajador. En su lugar, vemos como los oficiales electos de ambos partidos día a día roban miles de millones al tesoro público, concediendo privilegios contributivos, subsidios, rescates financieros (ha¡iout~, y exenciones a los ricos y poderosos que los financian.

Exigimos que este saqueo termine. Exigimos iguales condiciones para todos.

Apoyamos todas las medidas que aumenten el poder político del pueblo trabajador y nos oponemos a los intentos de desmantelar los distritos electorales de mayoría negra o de otras minorías. Además apoyamos la estadidad para el Distrito de Columbia.

También exigimos:

La creación de este sistema estimulará a personas de todas las esferas de actividad, independientemente de sus recursos económicos, a aspirar a puestos públicos y le ahorraría a los contribuyentes los miles de millones que en la actualidad se le entregan a los ricos y poderosos como welfare a las corporaciones.

Un sistema de este tipo nos daría verdadera voz en la elección de quiénes nos representarán y qué legislación será aprobada. Ese tipo de sistema -- y un Labor Party -- puede convertir la democracia en una realidad.

14. Construir un Movimiento de Transición Con Justicia (Just Transition Movement) Para Proteger los Empleos y el Ambiente.

El Labor Party reafirma su compromiso con un ambiente limpio y seguro. Todos necesitamos centros de trabajo, aire y agua limpios. También necesitamos empleos. Rechazamos la falsa opción entre empleos y el ambiente. No seremos rehenes de las corporaciones contaminantes que envenenan nuestros lugares de trabajo y comunidades. No aceptaremos ese chantaje de las corporaciones. A las corporaciones no les interesa ni salvar nuestros empleos, ni proteger el ambiente.

Pero sabemos que el cambio ambiental es inevitable. Lo que producimos y como lo producimos cambiará según se tomen medidas para proteger a las personas y a la naturaleza de posibles daños.

El Labor Party tan sólo apoyará tales pasos si las condiciones de vida del pueblo trabajador afectado por esas medidas son debidamente protegidas.

Por tanto, el Labor Party hace un llamado a la creación de un nuevo movimiento ambiental orientado hacia y por la clase obrera -- un Movimiento de Transición con Justicia que promueva un programa para una transición justa y equitativa que proteja tanto los empleos como el ambiente.

Todos los trabajadores con empleos amenazados por medidas para proteger el ambiente deben ser plenamente recompensados y recibir ingreso y beneficios completos mientras realizan la dificil transición a nuevos empleos.

El costo de este programa de apoyo puede cubrirse con impuestos a las corporaciones contaminantes.

15. Poner en vigor las normas de seguridad y salud a través de la inspección obrera (worker inspectors)

Las normas sobre peligros de seguridad y salud en el empleo son vergonsozamente inadecuadas. La puesta en práctica de las que existen se descuida espantosamente.

Hay muy pocos inspectores de seguridad para la cantidad de centros de trabajo que deben ser visitados.

Miles de químicos que no han sido probados se introducen cada año en los talleres, exponiendo a miles de trabajadores y al público a peligros desconocidos.

Diversos incidentes ocurren sin que sean investigados adecuadamente. Cuando los incidentes son examinados por investigadores imparciales sus propuestas raras veces son implementadas.

El Labor Party no puede ignorar un area tan importante. Además de aumentar el número de inspectores de OSHA, necesitamos el derecho a actuar para lograr que se respeten las normas de seguridad y salud existentes.

Proponemos legislación nacional para entrenar y nombrar a trabajadores de cada centro de trabajo como inspectores. Esos inspectores deben estar protegidos contra el hostigamiento y la discriminación patronal y deben poder hacer su trabajo sin miedo a represalias.

Los inspectores deben tener el poder de detener actividades y operaciones inseguras y de hacer respetar el derecho de cada trabajador a rehusarse a realizar trabajo de ese tipo.

Esos inspectores tendrán el poder de investigar todo incidente para descubrir sus verdaderas causas y de asegurar que sus conclusiones sean implementadas.

Como nosotros conocemos nuestros lugares de trabajo, los inspectores obreros serán más capaces de proteger a los trabajadores y a la comunidad de posibles desastres. Los inspectores obreros salvarán vidas.

Además necesitamos las siguientes leyes nacionales:

Todos los químicos deben ser probados en cuanto a su impacto en la salud humana y el ambiente antes de que sean introducidos en nuestros lugares de trabajo.

Los trabajadores --a través de sus sindicatos-- deben recibir notificación previa de la introducción de nuevos químicos en su lugar de trabajo y deben tener el poder de detener dicha introducción por razones de seguridad.

16. Recuperar el taller: diseño de tareas, tecnologías y destrezas

Los trabajadores tienen muy poca voz en el diseño e instalación de nuevas tecnologías. Al contrario, las grandes corporaciones utilizan la investigación técnica, el diseño y la instalación en el lugar de trabajo para aumentar sus ganancias a costa nuestra.

Las corporaciones controlan el diseño y el uso de las computadoras y de la tecnologías de la información, así como otras formas de mecanización y automatización.

Controlan el diseño del trabajo mismo a través de la imposición de nuevas tecnologías de control administrativo o computarizadas bajo nombres como "reingenierización del taller". Al igual que las pasadas estrategias de las corporaciones, la "reingenierización" se basa en la aceleración del ritmo del trabajo y en la destrucción de destrezas.

El control del trabajo por las corporaciones destruye empleos. Las corporaciones favorecen tecnologías y diseños que hacen rentable reemplazar trabajadores a tiempo completo con un ejército de empleados temporeros.

Para combatir esto proponemos la creación con fondos públicos de una Comisión Para la Democratización de la Tecnología basada en el movimiento obrero que labore para asegurarle a los trabajadores un rol importante en el desarrollo e instalación de nueva tecnología.


(traducción al castellano: R. Bernabe y N. Rerzig)

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